lunes, 5 de julio de 2010

Régimen de sueños // un tour sinuoso el de hoy



En horabuena (migas de porro en el saco) retomo mi régimen de sueños y de visitas al puerto.  Las palabras son catervas en la noche fría, la patria de mi infancia eran las letras hasta que conocí el perfume de la bosta. Le hecho culpas al  juego en los durmientes o  a las inmediaciones del amor. Algo de eso hay. Y el río, por supuesto, esa trenza gastada que cederá en breves.  Hoy quiero discutir por cualquier cosa, necesito pelear y pelear hasta caer rendido en el regazo de la noche. Como los chicos, pero acéfalo de inocencia.  Máxime la sangre, el amanecer espía, la chirola girando en el aire y tus besos en mi frente. De saber el destino de tus labios te hubiera cabeceado la boca. ¿Oís el fuste de los crotos en la calle? No escuchas nada más que tu radio a cuerda: el latido de tu corazón. Filarmónica de  tu pecho, de tu patria equivocada.
 Y nosotros oramos, rendimos, bebimos, perdimos, roncamos. Como las sombra de aquel árbol deshojado y pétreo, muerto en el prado por el hollín de las fábricas.
 Es de noche  “True love Waits”,  las sombras acostadas hablan y fuman en el casín, me dicen que soy un burro, un  enamorado de la nada. Primicias te las debo, lo que sí hay es un astrólogo que está acostumbrado a decirme la verdad, pero yo no le creo. Descreo de la verdad de mi vida. Del astrólogo ni te cuento. Y así voy y vuelvo al fondo de la cuestión, al estado sitiado de mi patio en penumbras. Y más allá de la penumbra, el baño de hombres.  La sinceridad de los tipos en la noche menor, ilimitada, dubitativa; me dan fuego. Sí,  y a minutos de aquí un alba nueva. El mozo y el tute, la tuca en mi bolsillo, el lagarto inflable que me mirá fijo aguantando el mostrador; el coro de algún ángel repugnante o tus piernas.  Me traen el café en un balde.  No es lo que pedí. Por la ventana no se ve nada, solo mi cara de galleta mugrienta reflejada en el cristal.  Me imagino  -aunque es injusto- a los carboneros quemando el telón mientras que de fondo un fragor de maquinarias laten, bruscas, callan tu corazón; o pienso un recuerdo: en Breccia, todo el tiempo me olvido de ese recuerdo. De Breccia y de Lovecraft.  Como esa frase “nunca recuerdo olvidarte”, maravillosa para leerla a pie de página pero no para sentirla.  Y después pienso un color, el humor; un mueble: mi balero. Y pienso un sentimiento: el fracaso y también un anhelo, tener hijas de viejo; y  pienso en algún genio que murió en el anonimato y la miseria; y en un anónimo miserable que vivió en la genialidad,  y en un motivo; y en el apodo ideal para el albañil que trabaja conmigo, pienso en eso ahora. Y  también en como será un día en la vida del astronauta ciego, en un país: la infancia; en una palabra: veintidosmillonesochocientosquincemilquinientosveintisiete, en un ejemplo, el agua, en otro ejemplo John William Cook, en un fonema, en un sufijo, en un poema (cualquiera de Perlongher)  y por último en unas piernas: las del mozo negro.
Por gracia divina llega una voz desde la única mesa con paño verde,  la palmada en la espalda del carbonero y su altoparlante rasposo: "tomatela pendejo, zafaste por que conocí a tu hermano sino te exiliaba los dientes de la boca". Otro poeta como el astrólogo me dije, pero a este tipo mejor le hago caso. El rocío cubre el muelle, nos vemos.  


martes, 8 de junio de 2010

Hábito gregario // tour especial


     
                                                                        


                                                                       (soledad
                                                                       multitud)







martes, 18 de mayo de 2010

Flash Back // Italia 90




Aquella semifinal en Italia 90 no es para mí la clase de anécdotas que se cuentan en la sobremesa. Aquella semifinal, no es el tipo de recuerdo de mi infancia que yo suelo coleccionar, ya que ninguno de ellos vive en mi memoria como este, dotado de tanta claridad. En esos días yo tenía 5 años recién cumplidos, mi hermano Leonardo, 14;  mi vieja,  39;  Claudio Paúl Caniggia,  23;  Maradona, 30; Luis Alberto Lacalle, 59; mi abuela materna, 55; Juan Carlos Onetti, 80; Alfonsín, 63; Axl Rose, 28; Roberto Baggio,  23; Juan Pablo II ,70; George Bush (padre),  66;  Sebastián Abreu, 14;  mi primo Miguelito,  1 año.  La semi contra los tanos tenía  preso a todo Montevideo como si el mismísimo Obdulio Varela entrara en el verde césped.  Toda la familia de mi vieja (decenas de primos y tíos) se agolpaba frente a una TV de 14` en la casa de mi abuela, en pleno corazón del Pque. Rivera, barrio de fuerte acervo popular.
Cuando -a minutos de haber arrancado el juego- Schillaci abrió el marcador toda la uruguayada  festejó de pie y enardecidamente la conquista como propia. Sorpresa, tengo la fiel remembranza de esa sensación: si, tamaña sorpresa.  Todo el primer tiempo fue dantesco, un gaste terrible de parte de mi familia materna a tal punto, que no recuerdo bien que mierda hacíamos nosotros ahí y mucho menos que pasaba dentro del televisor. (Es sabido que los uruguayos prefieren nuestro fracaso futbolístico,  yo viví allá y puedo asegura -siempre en el arte de generalizar- que la envidia charrúa dirigida a los porteños suele ser insana). Sorpresa, identidad nacional y expresión popular y yo con 5 abriles…  Entonces ¿De que la iban mis parientes? ¿Por qué no hinchaban por Argentina si éramos familia? Era lógico tomármelo como algo personal y con el tiempo supe que lo era, ya que mi vieja me confesó años después que en ese momento de su vida estaba peleada a muerte con mis tíos más grandes, los patriarcas de la familia que justamente eran quienes promovían ese gusanismo grotesco. Jamás la voy a olvidar a ella, a la heroína -con ese amor hiriente en la boca-  putiando en pleno entretiempo a todos y cada uno de ellos  por ser tan antiporteños y por no defender los colores de Leo -mi hermano- y los míos.  Pobre Leito, él si que sufrió ese día como nadie porque era más grande y entendía bien lo que pasaba, aunque así como subió su dolor cayó su venganza, seguramente, tiempo después.
 Acto seguido de los entuertos, segundos después de que mi vieja le hiciera un corte de manga a toda la familia; nos agarró a los dos y nos sacó literalmente volando de ese lugar. Chau traidores.
 Boyamos un buen rato por las calles desiertas. Montevideo en invierno es como la Buenos Aires que pensó Oesterheld: un club de solos. El mundial latía entre las casas, por la onda corta en la ciudad oscura. Imagínenselo, todo el mundo pendiente del partido mientras el sol se terminaba de esconder tras los monoblock del Pque. Rivera. Hacia un frío de cagarse y gracias a dios que encontramos un bar y entramos, más apurados por el frío que por el mismísimo mundial. Adentro, la historia era la misma, los uruguayos alentando a los tanos como si nada. ¿La madre patria? ¿La familia unita? ¿Los ravioles de la nonna? Quien sabe. Enseguida nos escabullimos entre la gente y vimos lo que quedaba del partido desde el fondo del bar, en medio de una nube de pucho y un griterío infernal.  Como imaginarán, el sumun de mi relato es ahora y fue cuando a la mitad del segundo tiempo la saeta desprolija del Pájaro peinó esa bola en el corazón del área grande, mamita, el estadio en silencio.  Por un segundo ganó el silencio en el bar también,  un mozo dijo una pavada…hasta que el corajudo de mi hermano rompió con lo que se daba y pego un alarido descomunal...  Gooooooooooooooool,  y ahí nomás -como emergidos desde la sombra- se escucharon otro gritos en sintonía. 1 a 1, pura mística,  traidores, cipayos de Latinoamérica.
 Mi recuerdo termina acá, lo que sigue son imágenes aisladas y alguna que otra fantasía mía que aún atesoro. Mi hermano gritando en los penales totalmente desencajado, el intuitivo gigante de los penales, Goycochea;  los borrachos del bar azorados ante la sumida lealtad de los porteños y mi vieja llorando cada vez que la cámara enfocaba al Diego y este ponía esas caras entre heroicas y dramáticas. Siamo Fiori, el mundo a doce pasos de la gloria, a doce pasos de la nostalgia. Creo que ese día me hice argentino. De la final con Alemania no recuerdo nada, y si fuera por mi memoria -pobrísima almacén- fuimos campeones en Italia 90 ganando ese partido a los tanos, por penales, en un bar de Montevideo.  


viernes, 30 de abril de 2010

Entubado pétreo en ni pecho // palabras para una revolución permanente.




El arroyo Maldonado crece y crece entubado pétreo en mi pecho. Como un óleo inconcluso sube y sube el atisbo cansino del tiempo. En la marcha del pueblo sangra y sangra la vida que ya es mía. Y por un leviatán golpe a golpe mojada va la turba de grizna. Una vida entera con el corazón encendido. La casa de mi madre.  El lado que va de incógnito en la lluvia. Lo secreto tiene ese cariz narcótico, ya lo ves, me desasno de la estupidez inconfesable en primera persona y sin pretéritos,  parafraseo: “es mejor equivocarse junto al pueblo que acertar sin el”.

sábado, 10 de abril de 2010

a los amigos con la verdad, siempre



Y yo pensaba decirtelo, pero como no encuentro la palabra adecuado que trasmita este sentimiento se me ocurrió buscar algunas palabras parecidas*. Espero entiendas lo que quiero decirte y te lo tomes a bien,  porque no es de mala leche…

*(…ganzo, lelo, papanata, pelele, navoleti, pejerto, zapato, marmota, mamerto, tarambana, tarúpido, tilingo, lerdo, gaznápido, mentecato, pavote, mojigato, pelandrúm, pánfilo, mocasín, siome, pantrisite, poligriyo, , abombado, salamín, zoquete, gilastrúm, gilún, lonyi, salaberri, lonyipietro, bolastristes, bobi, pichi, melón,  brígido, vichenzo, bobina, opa, otario, chichipío, chitrulo, menso, queso,  paparulo,  sopenco, abobado, adoquín, bobalicón, tontuelo, zonzo, zamacuco, payaso, tonto, corto, pancho, perejil, mongui, cangrejo, pocavida, pelagatos devolveme las pelis que te presté por el amor de dios…)     


viernes, 26 de febrero de 2010

Nexo subordinante // inspirado en la bailarina ochentosa

 
 


Nexo subordinante
 
los dos a
ninguna quietud
ningun nombre
 
 los dos ante
la pura
verde sombra
 
los dos bajo
techumbres
de agua
 
los dos cabe
en mi mano
 tu labio 
 
los dos con
los cuartos
las alas 
 
 
los dos contra
los dos
el prólogo
 
los dos de
pie
la muerte
 
los dos desde
la punta
secos
 
los dos en
el prado
de tus ojos
 
los dos entre
el aire
o el tiempo
 
los dos hacia
 el curvo
cristal
 
 los dos hasta
un hombre
una mujer
 
los dos por
si lloras
por si acaso
 
los dos según
  el mundo
inanimado
 
los dos sin
dios
  sin verso

 los dos sobre
colchones
de pasto
 
los dos tras
los dos
la nada
 
los dos durante
el alba
la eterna mar
 
los dos mediate
cada uno
en su lugar
 
 
 
 

viernes, 5 de febrero de 2010

La primera poesía que hubiera escrito Rilke



Mi primera poesía de amor



baile kraftwert a escondidas
para que veas
todo lo que aprendí
es mi primera poesía
muy tierno no me leas
yo te ofrecí
un telón planetario
en un globo de gas
devolveme toda la sal.

 
viaje a San Fernando en navidad
robe a un remisero en la estación
me perdí,  un bajón
construí torres de arena
fui inmortal tu nave eterna
no te arranque
una puta sonrisa
en el puto verano
devolveme toda la sal


solo me hablabas dolor
todo el barro mi amor
me aprendí ese calendario
metí fierro por Rosario
y me borre
del corso de Lugano
lukiado y de antifaz
para esconderme en tu placard


Evita me ama
Evita me mima
terminé primer año
en el normal de Adelina
carrusel
es mi primera poesía
mi piel muere a veces
es mi primera poesía


hice changas por que si
me piqué por soledad
hice lo que vos decías
ahora soy la poesía
 te ofrecí
un telón planetario
globos de poxirán
cada día me gustas más.

  




martes, 8 de diciembre de 2009

Tango bajo // "de dorapa"



De dorapa

No me hables de la gilada
si no recordas ni tu nombre
te digo fue en la plaza
pegadito al basural.

Yo venia re giroso
de reojo me fichaste
me dijiste una guarrada
me acerque sin vacilar.


Y tu boca mal pintada
mostró tu risa de 4 dientes
nada me importó
nada me importa ya

Ni tu aliento a whisky
ni la luz de la mañana
ni las boinas de los viejos
ni el perfume barato en tu corderoy


Yo te amo mi princesa
y mi destino esta cagado
forcejeando contra el muro
tu pollera en el  tinglado

Hondura seca y borracha
te la puse de parado
ligustrinas en tus pechos
corazón atormentado

Y el  agónico final
tejido en hilos de baba
y el fatídico percal
juntando arena en la hamaca

Me bajás del pedestal
si el amor es un reflejo
y cogerte el monasterio
mi bajeza es el umbral

Y el romance  la crudeza
del arrebato invernal
gambetiando la guadaña
de nuestro trunco andar.



martes, 1 de diciembre de 2009

Abismal // descripción tonta de un flash back tour





bajar / irreversible / flash / back / tour / avanzar / descender //velocidad / crecer /  caer / bajar / un halo / un extender / un desgarro / imantación / acelerar bajo fondo / distorsión / nébula / fábula / fugaz / alucinación / desprende / agrieta / espacial / bajar / caer  /flash / infancia/ hilado / fino / hilado / dios / entre / tejen / exaltan / sensorial /  todo baja / ligero / oloroso / ligeroso /  incierto / flash / sucesión /  baja / elastisa / pellejo /  imagen / manzana / corona / sol / árbol / separa / desprende /  arrastro / conmigo / siempre / aferro / rehenes / deseo /  poseer / cripta / todas esas cosas que no puedo dejar /... /  las dejo en la superficie / me hundo en algodón negro / miles de veces como de flashes en el segundo épico de bajar / paroxismo / sangre /  sucesión de las sucesiones de las cintas fílmicas momificándome  / flameando /tornando /dibujando mi silueta en el recorrido / gritar / ansiedad / estrepitosa ansiedad  /fugaz imagen mi abismo / ¡qué puedo contar de mi cuerpo! / si se confunde con la bruma si de pronto la carne y el pellejo se despegan y descienden aun más rápido / la alma a oscuras / los ventanos cerrados / la brisa asfixiándome /delineándome los ojos / cortajeándome su velocidad /gritar / vago  éter / bruma / imantación / abismo dentro / perforo volátil  negro / no me aproximo / no lo sé / pero bajo y bajo /ficción / elasticidad / flameo /¡nadie ha dicho basta aun!/
nada me ha roto los huesos / ningún mármol / ningún lodo /abismo / imagen / sucesión /
mientras sigo / sigo / volviendo  / flash back tour /  ya lo vi / los vi / infancia / dolor / pasión /  esta espesura / el aroma rancio /  escatológico en maceración / orquesta de lirios y lobos desgarrando la noche desde su desasosiego / mientras bajo / aceleración / ¿a donde bajo? /¿bajo? /¿subo? /¿luz? /barro, cielo, muchas muertes / mi alma fantasmal arranca el abismo lo desgarra /me traslado a gran velocidad / abismos sensoriales / abismo y viceversa / su revés / la misma cosa / muchas mismas cosas partes de la misma cosa / abismal / eso que llama / eso que chupa /  que nos espera / que imanta en permanencia /  el traslado / eso nos ha ofrecido / el traslado /en lo abismal / y en lo invertido /


domingo, 22 de noviembre de 2009

Gatronomía familiar // 2do movimiento

 


...la única relación en serio que tuve y he de tener con los cítricos, es con el limón. Mi papá preguntaba ¿tomás tu cocktail? y ahí nomás exprimía medio limón y completaba el vaso con soda.

Con el tiempo, necesité ponerle a la soda el jugo de dos mitades de limón,  lo cual ya es un hábito en mi incansable lucha contra la sed y el sentimiento corpóreo de vacuidad. El limón sin agua lo siento dulce, pero la sensación posterior al trago me deja pletórico y con ganas de gritar a los cuatro vientos cuanto me gustás. Raro que coma naranja, pomelo más extraño aún: al pedo.  Limón, caballito de batalla, incansable compañero del beber, en rodaja o gajo, un Hércules contra las inclemencias del tiempo y los mocos, un referente en la lucha cuerpo a cuerpo con el desconcierto más pueril de cuando nada sabe a nada: el limón; equilibrador universal de aguas-ardientes de bajo mote, el acido justo para carbohidtratos, escalopes y pescados; sabor perfecto como pocos, remedio casero, promotor de gestos chistosos, fuerza y poder del amor y del peronismo: limón, noble infaltable.

domingo, 8 de noviembre de 2009

Gatronomía familiar // 1er movimiento




Menu del día: 


...mi abuelo compraba las ormas de queso, los salamines secos, las nueces y todo tipo de ajíes. Vivía armando conservas en fracosgigantes de vidrio con tapa de madera que él mismo hacía y mi abuela le decía a los gritos que parara un poco con tanto frasquerío. La cocina siempre olía muy fuerte a picante y yo  esperaba la siesta para comerme una punta de ají, y jamás nadie se enteraba de estas aventura porque yo aparte de muy valiente era tenaz en el arte de dar el golpe. Todo ese arte caducó cuando mi colon se inflamó y el medico se indignó porque le parecía una aberración que un nene de 5 años comiera ajiputaparió. Mi papá se reía y decía "a los medicos los carga el diablo". Luego él en la cocina de su taller -siempre todas sus casas y sus distintos espacios fueron y son como un solo y extensivo gran taller-  viviamos en Boedo en aquel entonces, mientras cocinaba me decía: "te compré caramelos Ivan" y me daba los dientes de ajo enteros y pelados que yo deleitaba. Mi abuelo me preparaba unos sanguches que él comía en la Europa solo en época de bonanza; abría un pan y le metía queso sardo (antes ese queso mucho más fuerte) y una rodaja de cebolla. Ese, es al dia de hoy que es mi sanguche preferido,  aunque cuando descubrí las anchoas - en aquel entonces yo debía medir unos 40 cm-  encontré mi caramelo favorito. Mi abuelo bebía a diario y comía como una bestia todo tipo de picantes. Eran frecuentes algunos platos que hace tiempo no pruebo: bacalao, conejo guisado, ensalada de shopska, entre otros inmemoriables.   Recuerdo que en los guisos ponía pimienta negra en grano en la misma proporción que las arvejas.Una bestia el viejo. Bebía ginebra, vino tinto y vivió plenamente esa vida gastrónomica hasta los 95 años, la herencia de la bebida seca y los picantes sigue vigente entre...


jueves, 29 de octubre de 2009

Tour socrático // educación sentimental






El nene dice que es cierto, no hay fe improbable. No me importa si a otro no le pasa lo mismo. No me importa, nunca. Al nene le sobra paño y se alimentó porque robaba comida a sabiendas de que el amor existe. Fue enseñanza paterna, que de tan añeja me parece ficticia. Y hoy no importa con que elixir arrincone a las horas, sé que no fuma. Y sé que en el ominoso pálpito de saberse libre, por  exceso de sabiduría, se tornó triste, por carencia de verdades. El nene sigue robando para abdicar a la vida vencida. Porque el trayecto es corto y aunque socráticos eran los de antes, el nene se emancipó de todo. Un croto de mierda igual que su padre, que tampoco fuma.  El suministro de placebos es impagable, no obstante, las cosas en mi vida van mucho mejor que en los diarios con los que me tapo de noche. 4 a.m., madrugada primaveral en el parque y me tiene sin cuidado que a tus hijos les falte la guardia pretoriana para pisar la vereda.  Solo el hombre disgregado no comprende el sentido del orden. La naturaleza se corresponde.  El plomo tiene inscripto tu nombre porque todo el resto es correspondencia. No hay forma de transformar en confort el callo del egoísmo que se formó en el miedo. En tu miedo asegurado. Vos me dirás – no sin falaz elocuencia civil-  que soy un loco, un viejo cegado por la soledad y el alcohol. No es cierto eso, siempre fui un hijo de puta, de pibe empujaba a las viejas para afanarlas. Jamás tomé alcohol y hoy me ves en el banco de la plaza con mi radio a pila desde temprano, desayunando tu basura; no quiero ser el ejemplo de tus hijos. Y no estoy solo, somos miles de soledades mirándote. Y  buscaré sin clemencias entre el odre, la pestilencia y la sombra de los alrededores  mi sueño profundo;  y profanaré tu papelera y obtendré el placer de cronometrar el éxtasis en mi esfínter, para la descarga en los yuyos altos. No me importa que este seco, que no quede yerba, toda la zozobra de mi eterna juventud de deliquio y  pesadilla no son nada comparado con el poder de mi corazón en el día de hoy.

martes, 15 de septiembre de 2009

Tour de Ultimación // expediente nº 097-12









Por entre las nubes -perfectas en su quietud vaporosa- el primer rayo de luz caía sobre la ciudad taciturna y reflejaba en el lívido rostro de Claudio (particularmente en sus pómulos sobresalientes del semblante) una mueca ajena, como de poseído. Así, la luz presolar nos descubría a los dos entrando por la puerta de su edificio. Usted se preguntara con lógica elocuencia ¿Con que propósito este hombre pudo soportar un amorío tan ridículo e incompatible? Aun no se si explicárselo señor, solo he elaborado una respuesta o un bosquejo de ella que, por rebuscada, no merece ser pronunciada. Aun no comprendo como amanecí en un lugar del que no fui arquitecto, en una cama desecha y kilométrica de sabanas celestes y decoloradas por el agua, el jabón y el sol; en ese cuarto diminuto en comparación con el lecho, blanquísimo y como encendido por la violencia lumínica sobre las paredes manchadas, sobre el aparador, en el piso de pinotea, sobre un libro aplastando a otro; esa luz que va llenando poco a poco la vacuidad de una taza con un saquito de infusión fermentado por la dejadez colgando de la asa mientras los pájaros explotan allá afuera. La luz violenta, ciega, la luz sobre todo: en mi tez parda y granosa. El sabor a ceniza muy picante en mi boca, sulfuraba mi paladar. Tenía sed. Todo un extraño suceso que no imaginaría jamás, ni un piso como ese ni la luz entrando al cuarto de esa manera. No llegué hasta ahí con mi consentimiento, eso lo sé, aunque es lo único en certidumbre. Y es cierto que planié llevarlo a su departamento y mutar en el déspota que él adora cuando juega a no darse vuelta, pero no así, no como parece haber sucedido. Nunca - créame - habría de diseñar mañana tan imperativa y confusa como la última.

domingo, 24 de mayo de 2009

Torneo barrial (retiro)






Vuelvo rengo y sucio de jugar
suave rumor vecinal, y el frío...
Voy doblando por Natal.

Siendo hoy la sombra del que fuí
reminiscencia de aquel 5 aguerrido
ya no doy con el piné

No es por la derrota el malestar
es solo otro torneo barrial, perdido...
lo que inquieta es el umbral
*.


*(...Te pedí un corner corto, ajustado a la boba y me la serviste limpísisma. Zafé de la marca quebrando cintura, sin elegancia, perfilandome para la zurda. Imaginación al poder. Un segundo después quede contra la raya; la lectura sugería un centro bombiadito, al segundo palo, ideal para el frentazo del Gigante, pero no. Me la morfé. Tiré un sutil autopase entre la banda y el marcador justo entrando en plena área chica y pasé, volví a sortear otro entuerto a estirpe de potrero, y me entusiasmé ciego como suelen hacerlo los morfones. En el altivo y delirante ataque de habilidad: redoblé la apuesta: osé enganchar para afuera, a contrapierna, y el segundo marcador de ellos pasó de largo mientras se me abría el panorama, me la pedía hasta el aguatero y en el derrotero de semejante empresa individual, fruto del capricho y el corazón, mi-torso-iba-girando-en-cá-ma-ra lenta hacía el cogollo del área (el punto penal) y ahí, ahí, en una baldosa sentí el gélido beso del ocaso. En el efecto físico, la desligazón osea tronó inequívoca.
Es el fin, viejo.
En el eco de las voces proliferadas en la multitud del área, se seguía escuchando, como voz cantante, mi hueso, pues mi rótula aún seguía en su lugar, y mi cuerpo ya había tomado otro camino. Caí en el área chica, boca arriba jadeando (pude escuchar que algún peladrúm gritaba: ¡penal, penal...!) en el pasto se imprimían las sombras de los jugadores, aunque el cielo, extrañamente, era un plomizo telón de cierre típicamente otoñal)

martes, 5 de mayo de 2009

inexperiencias ( memory tour )



No sé si es propio del hombre paciente ultimar en estos días.
No lo sé.
A pesar del mundo, mi primitivo humor me deja jugarme este último albur, esta breve tosquedad. Ultimar es el arte. No nadar en la petulante arrogancia de mis palabras, pues si ando falto de ellas para darle caríz a esta ultimación, a esta giratoria del tiempo enloquecido; me sobran,en exceso, para dejar de usarlas y darte mis horas.
Toda mi abruptez ultimadora, cuna de mi embebida contemplación del mundo, se condice con el hombre paciente que vengo siendo. Te espero, eso recalque esa noche. Sueño en el color de tus cuadros, con tu voz dulcificada, apaciguada mi ineptitud para amarte, voy relamiéndome la baba de aquellos días mientras convino con linea D y se yuxtapone en mi memoria -pobrísima almacén- un dejo vivo y fugaz de aquel acto, que me hace olvidar los segundos en que moría por un abrazo y mi boca, -puerta del mundo- es sumida al extraño ácido de la vejación: el recuerdo del dolor o viscecersa: el dolor del recuerdo.
No se si es propio del hombre paciente ultimar en estos días, solo te haré saber que nunca es tarde para olvidarme de mi atolondrada altivez y reconocer lo que siento por vos.

domingo, 19 de abril de 2009

Tour a corazón abierto // lado b



Haz lo correcto. Acarrear mi estima lo es, vislumbrar el desliz perfecto, cocinar en la madrugada, conciliar tus pretéritos.

Haz lo que tengas dentro. Rodar un film antártico lo es, montar en cólera, conllevar este delirio (el supremo) , robarme el sueño en la sombra, llamarme y decirme que si.

Haz lo mejor. Amar la novela de nuestra vida lo es, murmurar con ritmo, salirte de la periferia, fumar mis flores lo es, tragar mi vena, elegir estar sola, aunque me duela.

Haz lo que sea. Y yo buscaré todo el recóndito tiempo la manera de seducirte.

domingo, 1 de marzo de 2009

Micro tour // vol. b


Estuvimos anteayer en el campo de tu padre. Llegamos pasado el mediodía en el auto de Bruno, vos me contabas -a los gritos- sobre aquellos veranos en familia mientras en primera, cruzábamos la tranquera y minutos más tarde, tu relato se entrecortaba cuando el Audi frenaba su marcha. Allí estaba tu padre agitando el brazo delante del casco de estancia. Pletórico y servicial como acostumbra ser, había ordenado el armado una mesa larguísima en una pequeña galería con barrotes al estilo greco romano e impecable loza fina color mora debajo de nuestros pies. Sobre el blanquísimo mantel brillaban las calas y la platería y la cerámica blanca y pesada y los sendos cristales; era fácil enceguecerse. El acto continuo en perfecto orden: la presentación ejemplar, la brisa de marzo, la breve intervención del comisse, la burla sutil, el cordero y sus naranjos, tu progenito anfitrión, el aroma del Pinot Noir, el servicio, los intervalos, el entremesse, las almendras blancas, el discurso de un curador, todo en perfecto orden, hasta las pequeñas verdades y galantería; tu padre describiendo al himen como si enseñara a su harén de infieles soñadoras a catar cepas jóvenes, y tu madre, estoica y apenas sonriente ordenando a la criada con su mano lánguida la hora de los dulces. Luego de la creme brule de cerezos el brindis, los múltipes agradecimientos a tu padre.
Cuando la formalidad mermó huí, y por supuesto te arranque. Ya en la lejanía de la plena arboleda, levante tu vestidito floreado mientras te recostaba en el borde de una glorieta. Te pareció desubicado de mi parte y a mi me pareció desubicada tu mesurada actitud. Coincidimos.
Dormí un rato a la sombra de un parral y desperté cuando gritaste porque viste un gusano caer en mi hombro. Te dije somnoliento que era mi mascota, que podía repetir tu nombre y como en todo el findesemana no te arranque una puta sonrisa. Aun recuerdo cuando atravesé el perfecto silencio del almuerzo diciéndole a tu madre que antes de comprarme un auto me compraría un sitar, que me llevaría más lejos...

sábado, 14 de febrero de 2009

Inexperiencias


la afamada duerme, no en mi lecho.
Cruza tres barrios en el asiento de copiloto, a su lado el hombre fuma mientras maneja.
Debe de estar llegando, aún debe babíar el cuello del gamulán, y el hombre debe fumar otro cigarro.
La afamada no contesta mis llamados. Vive en un piso once -11 "D" más precisamente- , hace cursos y hace ruido al comer y se deprime en los dias nublados y se desnuda para un viejo que la mira desde la torre de enfrente. No contesta, mucho menos escucha en su contestador.
Y me digo: pero yo soy algo más que un correlato desvelado: soy lo que debo ser, o lo que mejor dicho debí ser aquella fatídica noche: su conductor.
La afamada duerme...

jueves, 4 de septiembre de 2008

Experience Tour (Linares in memoriam)



Se fue Luisito. La parca ultimó detalles con el cantor aunque le venía siguiendo el tranco desde hace rato. En verdad no es de lo mas reconfortante abundar en ciertos tópicos, sumado a que nada puedo escribir a ciencia cierta, ya que mi voz proviene de las vísceras y su eco es este fragmento. Nada mas lejano a la mesura y a el dato inequívoco, y esto que digo es reconocible a los ojos, en mis palabras, soy dificultad para esquivar las trivialidades de la pena y alguno que otro charco.
Luisito: corazón tremendo en cuerpo extraño. ¿Sabes que pasa? Pasa que andamos creyendo entre los vivos que el mundo se torna mas hostil cuando uno siente demasiado. Y él se deshacía cuando abría la boca, se le notaba la sangre dibujándole su cráneo liso, su cogote de pájaro, justo cuando gesticulaba la mueca efervescente de los apasionados. Pura y genuina pasión de un extrordinario humorista, hipnotizta de cualquier mortal por prepotencia de carisma. Ese sentido del humor que fue lo mas cierto en su persona, y por pura dialéctica también, el telón que tapaba una escena detrás. Lo que sube muy alto cae muy duro, es inevitable parece.
No diré ahora que jamás existió un cantor de ese linaje, no afirmaría tal premisa, ya que a mi parecer ni existe el resto. Pero sí es cierto que vivimos en una sociedad necrológica, basta con leer entrelineas y dejarlo en evidencia: escribimos sobre los muertos, legislamos después de la masacres, hacemos homenaje a, primamos la nostalgia.
Vale decir que no conocí nada parecido a ese hombre, a esa voz. El fue un montón de nada transitando con elegancia los empedrados mas fieros, los flagelos de la miseria o del amor, los múltiples rostros del la vida urbana. La parca lo tenía bien junado a Luisito...
No hablemos de que vino sin aviso la parca por mas doloroso que sea imaginar el escenario vacío, esa estampa tan cruda. Él supo trazar su recta final porque no escatimo sangre en fusilarías; vivió en carne viva al tango desde la cúspide de los letrados hasta las madrugadas en la villa, que al final de cuenta fueron los hábitat de su anchura. Ni la morfina pudo enturbiar su sangre, -su real sangre-, ni el humo su gola, ni el abismo de la soledad su amor de perro nocturno, inevitable coloso del arrabal, tan sensible el tipo que uso de báculo las anestesias para apaliar la angustia ominosa de este mundo. Es que el mundo es mas duro para la gente sensible. Y hoy los que vivimos cerca de él no somos de piedra justamente, cada uno hace lo que puede. Se fue un hombre fundamental. Pocas palabras para él y todo una marea de sentimientos. Una mueca siniestra de la suerte.

martes, 29 de julio de 2008

Experience Tour (Mazwitch - 08)


El sol caía como plomo sobre mi. El día tardaba en irse, el silencio era, secular, salvo los árboles sacudiéndose. Un plato con frutas y un recuerdo en lo alto de mi conciencia, la poca ropa blanca, hora de siesta, horas de conversaciones espaciadas. Alguien volcó el vino mientras ellos se escondían entre arbustos para decirse las palabras de la espera.
Alguien leía a Rilke y lo disimulaba, no se por que. Bajo el enero creció mi atisbo, lo que afirme luego: el hombre se reconoce en la observación sin pensamiento. Recorrí apacible la hilera de álamos que, mientras se sacudían, me recordaban a un verano en la quinta de Martín. Un primer beso, ahora, en lo alto de mi conciencia, de mi recuerdo. Rodé media vuelta en el pasto crecido y retomé lo afirmado: El hombre se reconoce en la observación sin pensamiento. Le agregue la mayúscula al inicio de la oración, y resolví no apretarla con comillas; estas, tan liberales por ser la voz de algún otro, carecen de bondad e identidad. El sol caía como plomo. El verano recién había comenzado y mis pensamientos altos sobrevolaban regiones ociosas, algo reflexivas, algo imperfectas.